Clairet Reyes: “A pesar de lo accidentado del camino, han sucedido cosas maravillosas”.

Las vidas de los protagonistas de Siempre estaremos a tu lado, la primera novela de Clairet Reyes se cruzan, en un momento, para no separarse jamás, porque establecen unos lazos invisibles y más sólidos que el acero: los lazos que teje el amor y la amistad. Creo que ese es uno de los temas claves del libro: la solidaridad entre los seres humanos, la amistad, el amor que hace superar cualquier obstáculo, por duro y difícil que sea. Un libro que nos muestra cómo los seres sufrientes aprenden a escoger un camino nuevo y son capaces de convertirse en seres de luz, personas que brillan porque han aprendido a ser conscientes, a escuchar a sus corazones e iniciar una nueva trayectoria vital. La novela te va atrapando y sin quererlo pareces formar parte de ese grupo de personas que afianzan sus lazos conscientemente. Dice el coach, Raimon Samso, que puedes leer muchos libros pero si no aprendes nada de ellos o sus enseñanzas no te hacen cambiar algo en tu vida, de nada sirven. De alguna manera, la lectura de Siempre estaremos a tu lado provoca una revolución interior, hace que sientas que algo se ha  movido muy dentro, te hace sentir, te toca el corazón. Al final de la lectura recordaba aquella bella película de Win Wenders, Cielo sobre Berlín, donde los ángeles vivían a nuestro lado, escuchaban nuestros runrunes mentales, nos consolaban e intentaban, sin intervenir, que nuestra vida no fuera un camino triste y solitario. Caras de la Información entrevistó a Clairet Reyes, una mujer cálida y fuerte, que mastica la vida.

Clairet comienzas a escribir Siempre estaremos a tu lado durante la enfermedad de Gilberto, tu marido.

Si en los momentos libres que tenía me dedicaba a escribir. Una enfermedad tan larga y dura como el cáncer la padecen los afectados y toda la familia, y cuando escribía sentía que me vaciaba, que ponía el alma, porque estaba dedicada totalmente a cuidar a Gilberto. Superó una primera etapa de la enfermedad muy dura y siempre fue una persona con mucha fuerza, tu lo veías y era como si no tuviera nada. Una fuerza que nos contagiaba y hoy cualquier problemita que tengo miro hacía atrás y pienso: “A ver Clairet de que te estás quejando”. Superamos varias etapas de quimioterapia, la recuperación de un ictus, pero el me decía “ya verás que esto lo voy a superar”, y así fue. La fortaleza de Gilberto, su buen humor y sus ganas de vivir eran impresionantes, y te hacía no desfallecer y mantenerte a ti. Además, en los momentos en que ya no podía más, me entregaba al Universo, a Dios, a mi energía divina, como quieras llamarlo, y en ese momento surgía “algo” o “alguien” que me ayudaba y veía esa pequeña luz en el camino que me decía hacia donde ir.

Dices en la dedicatoria “Para ti, Gilberto, mi caballero protector”

Si así lo llamo. Recorrimos juntos un camino de 25 años. Desde nuestra jueventud. A través de su enfermedad aprendí a desarrollar la calma, la tranquilidad, a vivir el momento y a conectar con mi ser interior. Él es mi caballero protector.

¿En Venezuela te habías dedicado a trabajos sociales con niños?

Si era trabajadora social con niños en situación de abandono. Siempre quise estudiar psicología, pero no pude porque vivía en Valencia, a dos horas de Caracas, y finalmente estudié contabilidad, algo que no tenía mucho que ver con la psicología. Por eso dejé la contabilidad y me dediqué a trabajar en temas sociales que me gustaba mucho, pero luego regresé a la contabilidad porque la burocracia me pudo y me hizo abandonar ese trabajo. ¡Era muy joven y quería hacer tantas cosas!

Y un día aterrizas en España.

Si, ya llevo veinte años aquí. Me llamó mi hermana Yvone y me propuso que nos viniéramos. Nosotros teníamos allí nuestra casa, el trabajo,  hoy lo pienso y digo: hay que ser bien arriesgado, con dos niños pequeños irse a un país lejano. Pero nos vinimos, se lo comenté a Gilberto y le pareció bien y agarramos a los niños y aterrizamos en Madrid.

¿Cómo ha sido el camino de escribir Siempre estaremos a tu lado, tu primer libro?

Cuando comencé a escribir el libro sentí como una adicción. Me levantaba a las cuatro de la mañana y empezaba a escribir. Tenía hijos adolescentes, mi marido enfermo, y debía compaginar todo, pero llegó un momento, cuando Gilberto empieza a enfermar , porque es parte de la historia, fue el centro de todo, que la vida te pone entre la espada y la pared, no puedes hacer nada pero en ese momento yo digo “hágase tu voluntad”, lo que yo sentía dentro de mi era, no puedes hacer nada, escribe. Y comenzó a salir y sentí que me vaciaba, que me llegaban historias que necesitaba contar.  Siempre estaremos a tu lado lo acabé en julio de 2012 y se lo dejé a una amiga que me dijo tu libro es una catarsis. Otra amiga me ayudó a desechar, porque el manuscrito original era mucho más largo. Creo que al libro le falta, objetivamente, una revisión de alguien que sepa de gramática, que lo haré en su momento. Pero me dicen que cuando leen la historia se te olvida lo demás, porque es un libro hecho desde el alma.  Cuando escribía me sentía tan conectada con algo. Los ángeles no tienen nada que ver con la religión, lo puedes llamar de cualquier otra manera: energía.

No hay que tener miedo a las palabras.

Claro, hay que mirar por encima, tener una mirada amplia. Yo tuve una educación católica, pero hoy para mí eso sólo fue una base que he ido limpiando, depurando, y creo que ahora estoy por encima de la religión que se me quedó pequeña. Al principio tienes mucho ruido y las cosas no fluyen, ese es un poder que tenemos, y debemos reconocer como nuestro. Cuando empiezas a conectarte con eso, y escuchas ya no hay ruidos. Hay una frase que me gusta mucho: “Tu eres luz y sombra y en el reconocimiento de esa verdad encontrarás la paz contigo mismo”. Debemos ver nuestras sombras y luces y tratar de abrazarlas, no las puedes apartar, ni esconder, porque en cualquier momento salen.

¿Las sombras de cada uno son parte de nuestro trabajo interior?

Claro. Primero hay que reconocerlas. Hay una cosa buenísima que me llegó en estos días, cuando era adolescente vivimos una adolescencia bonita, luego vinieron los conflictos y después todo regresó a su ser, si te abro las puertas de mi interior, te abro la puerta a mis miserias a mi ego, a mis sombras y yo no quiero que tu veas eso, salvo que seas alguien muy cercano a mi, cuando tu te concilias con eso puedes libremente abrirte, te da lo mismo, porque reconoces tus virtudes y tus defectos. Muchos amigos me han dicho que han sacado enseñanzas en el libro y para eso lo escribí, para dar un poco de luz, un poco de esperanza, esa luz que está en nosotros, escondida, y que aparece cuando escuchamos y tranquilizamos la mente.

El libro se presentó con una meditación  en La tortuga feliz. ¿ Te interesan mucho las terapias alternativas?

Son herramientas que me interesan. La novela está llena de mi experiencia y vivencias en los talleres que he hecho, porque creo que hay muchas cosas que ayudan y que puedes usar en el momento que las necesitas. He hecho talleres de conexión angélica, meditación, registros akásicos, constelaciones familiares, milagros, toque Zen…

¿Ya tienes un nuevo libro en mente?

Si. Escribir es un vicio que adquieres y no puedes abandonar. Después de esta primera novela, mucha gente que ha leído Siempre estaremos a tu lado me dice que se la leyó de un tirón y me cuentan que les hice llorar y reir, y eso me empuja a repetir la experiencia.  Dejé al final unas hojas en blanco para que el lector anote, y ahora me propongo hacer un manual. Tal vez un ensayo, con ideas, ejercicios, experiencias que he tenido y como yo las he solucionado. Aunque también tengo otras ideas para nuevas novelas, incluso algunos avances y escritos. Además quiero hacer unas charlas sobre el libro y estoy preparando unas piezas audiovisuales en Youtube sobre Siempre estaremos a tu lado.

¿Quieres dedicarte a escribir?

Me encantaría vivir de esto. Hace cinco años me inscribí para estudiar PNL, Programación Neurolínguistica, pero debido a la enfermedad de Gilberto no pude hacerlo, y ahora creo que es el momento de retomarlo. Estuve en un curso preparatorio y me encantó, porque al final todo es conocerte, si tu no sabes como reaccionas ante ciertas cosas, ante ciertas situaciones y dejas que tus acciones las gobiernes el inconsciente, te vas a sentir desprevenida y no sabrás como reaccionar. Es básico para todo.  Tenemos que vivir con conciencia de lo que estás haciendo, saborear la vida, disfrutar la vida. Me encanta llegar a los sitios antes, porque me decía una amiga, una terapeuta, llegar tarde no te permite disfrutar del viaje hasta llegar al sitio.

Desde que llegaste a España has sido la representante de tu hermana, Yvonne Reyes. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Cuando llegué a España, en 1994, a trabajar como representante de mi hermana Yvonne, montamos una productora y en el mundo de la televisión éramos dos mujeres en un mundo de hombres, hoy ha cambiado mucho. A mi me ha pasado cada anécdota. Cuando me reunía con los grandes directores de las cadenas siempre pensaba que eran personas como yo, nunca me he sentido discriminada o menos por ser venezolana o ser mujer. Cuando yo llegué había grandes presupuestos en la televisión que hoy se han reducido mucho, aunque parece que este año se está animando, no como entonces, pero hay cierto movimiento, hay menos miedo a invertir. Tal vez como venezolana, acostumbrada a las crisis, soy muy positiva, y pienso que de todo se sale.

Y cómo representante de Yvonne ¿En qué andáis ahora?

El año pasado sacamos en perfume de Yvonne. Un trabajo que digo que llegó del Universo para que mi mente estuviera ocupada tras el fallecimiento de Gilberto. Necesité que mi mente estuviera en otro sitio ocupada, para poder sobrellevar todas las cosas, tras mi período de luto. Yvonne me regaña porque no voy a todos los sitios que me invitan, pero todo tiene su proceso. Gilberto era tan de fiesta, de diversión y de música, que él siempre me animaba. Por eso digo que hay que vivir y saborear la vida, masticarla, a ser nosotros mismos, porque al final es lo que te va a quedar, tus recuerdos, tus viviencias, tus afectos…

Ha sido un camino arduo, pero hermoso. Ahora estás aquí a mi lado y yo me siento acompañada. Aunque no puedo verte, ahora sé que estás ahí, aquí y en cada presencia de mi ser”.

Más información sobre Clairet Reyes.
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Ediciones Ende
Todas las fotos cedidas a Caras de la Información por Clairet Reyes, realizadas por DanielAlejandro.

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