Israel Galván y Akram Khan: “En esta generación actual lo importante son las ideas”.

Dos de los bailarines y coreógrafos más reverenciados del momento, Israel Galván y el británico, Akram Khan, han traído a los Teatros del Canal de Madrid su espectáculo Torobaka, su primera colaboración sobre las tablas. Un espectáculo que funde el flamenco y el khatak, la danza tradicional hindú, en una exploración de nuevos caminos que deriva en una auténtica explosión, en una fiesta del baile, llena de belleza y energía. Un viaje el iniciado por Galván y Khan que muestra a dos bailarines que danzan sobre el escenario y se alimentan con la sabiduría y la fuerza mutua. Un montaje que demuestra la importancia de la fusión, la necesidad de que la cultura, el arte y el mundo se contaminen y enriquezcan con lenguajes ajenos y distintos. Un encuentro de ambos bailarines en los Teatros del Canal que fue moderado por el periodista y crítico de danza Omar Khan.

¿Cómo se gestó Torobaka? ¿Hasta que punto Israel se ha involucrado con el khatak, la danza tradicional de la India, y Akram con el flamenco?

Israel Galván: Una amiga mía me enseñó un vídeo de Akram Khan bailando khatak. Me pareció un bailaor, reconocía gestos de mi maestro Mario Maya e incluso de Vicente Escudero. Y cuando me llamó Akram no me lo pensé. El khatak ha sido para mí como aprender inglés, un idioma nuevo. Al principio me sorprendían los ritmos, no me cabían, era otra manera rítmica. Al conocer a Akram me dí cuenta de que podía llegar más lejos con el movimiento. El flamenco es muy competitivo, yo mato al público antes de que me mate, y al de al lado. El primer día le dije: “te voy a reventar bailando”. Pero luego cuando le vi bailar pensé: “es imposible reventarle”. Bailando con Akram se me ha quitado esa competitividad, me he sentido al lado de un maestro y de un compañero, y eso me hace sentir muy feliz. Para mí lo más bonito de Torobaka es el respeto que nos tenemos.

Akram Khan: Había visto bailar a Israel y hacía mucho tiempo que no me había sentido tan nervioso. Al verle sentí algo nuevo que no había experimentado nunca. Pensé que no funcionaría hacer un espectáculo juntos porque no hablamos el mismo idioma, pero el que pensaba así era mi orgullo, y después dándole vueltas llegué a la conclusión de que Israel era un flamenco que no era flamenco, su arte era indefinible, arte puro, un nuevo idioma. He visto a muchos bailarines intentar hacer lo que hace Israel, esa especie de deconstrucción del flamenco, de hacer ver que las reglas no son sagradas, pero nunca me habían convencido del todo. En cambio cuando le vi a él lo percibí. ¡He aprendido tanto de Israel y de su proceso mental!. Israel es como un Nureyev en la mente de David Lynch. Para mí la estética y la belleza son básicas, así se percibe el arte en la danza india, sin embargo Israel tiene una especie de martillo con el que destruye. En su danza el rescata la belleza que hay en la fealdad, y esto ha sido un concepto muy importante para mí.

Hay mucha expectación ante Torobaka. ¿Qué encontraremos los espectadores en Torobaka? ¿Veremos a Akram Khan aproximándose al flamenco y a Israel Galván aproximándose a la danza khatak?

Israel Galván: Akran lleva el khatak dentro y yo el flamenco, y no hacía falta más adornos, no era necesario incluir cantes flamencos o música hindú, Él tuvo la idea de crear un ambiente musical neutro, decidimos trabajar con los ritmos primarios, la voz y la percusión. Mi acercamiento al khatak ha sido como si me tomase un veneno que se te mete dentro y luego lo quieres sacar y lo saco bailando; lo que me gusta es que no hay una cosa clara del flamenco o del khatak , es una manera de bailar  nueva, no se sabe que es, es como si hubiésemos hecho un hijo.

Akram Khan: Totalmente de acuerdo. Nos lo pasamos estupendamente en el estudio porque Israel todo lo serio que es en el escenario, fuera de él es muy divertido y cómico,  y cuando nos estábamos preguntando que es lo que podemos hacer pensamos que las formalidades que se dan en la danza india, que son extraordinarias, las íbamos a inflar con veinte minutos de “empieza tu, no empieza tu”, nos gustó la idea, pero al final no la incluimos, hubiese sido una buena forma de romper con las expectativas.

¿Qué significa Torobaka?

Israel Galván:  Yo soy un toro y él una vaca. (Risas). Pero para que hubiese verdadero diálogo yo me tengo que convertir en una vaca y él en un toro. Es una palabra rítmica, una canción maorí Toto-vaca  de Tistan Tzara. Ambos somos muy libres trabajando, pero tenemos nuestras raíces  y pensamos que no hacía falta buscar un nombre muy conceptual, el toro y la vaca porque la obra no es tópica, el nombre funciona cuando ves la obra.

Akram Khan: En españa y el flamenco el toro es muy importante y la vaca en la cultura india.

Israel ha bailado siempre solo.¿Cómo te has sentido en esta colaboración?

Nunca había bailado con alguien tan bueno y eso me hace crecer  y me veo reflejado en él. Cuando le miro parece que me estoy mirando  y quiero igualar lo que hace, es como si estuviese bailando conmigo mismo.

Akram ha bailado con su compañía pero también  ha colaborado con el Ballet Nacional de China, la actriz Juliette Binoche, la bailarina Sylvie Guillem, el coreógrafo y bailarín Sidi Larbi Cherkaoui o la cantante Kylie Minogue. ¿Qué le interesa de estas uniones?

La idea es que el otro sabe algo y tiene unas capacidades que tu no tienes, esto que puede parecer que te hace más frágil es muy importante para crecer, para descubrirse.  Buena parte de mis conocimientos nuevos los he elaborado en mis colaboraciones con otros artistas que vienen de otras danzas. Mis maestros me dieron el conocimiento básico pero era transmitido, el descubrimiento es algo que surge cuando me enfrento a artistas que pueden transmitirme cosas nuevas.

Muchos opinan que las danzas tradicionales solo pueden bailarlas los nativos. ¿Puede alguien ajeno a estas culturas danzar como un nativo? ¿Convertirse en un virtuoso del khatak o del flamenco?

Israel Galván: Creo que en el futuro el flamenco lo bailará gente de cualquier país porque tiene mucho interés fuera, y en otros países se dan cuenta de lo importante que es. Aquí quedan las generaciones de bailaores que vienen de tradición familiar. Cuando mi madre estaba embarazada de mi yo bailaba (risas), vamos bailaba ella y nacer en una familia flamenca influye, pero no lo veo justo, porque creo que al flamenco puede llegar otra persona de otro país y otra cultura.

Akram khan: Pienso lo mismo que Israel. Hay muy pocos bailarines que siguen haciendo el khatak tradicional, los que lo hacen vienen de una línea familiar. Cuando yo empecé a bailar khatak en realidad lo tomaron como una blasfemia porque no soy indio, soy británico originario de Bangladesh, pero sobre todo porque me afeite la cabeza. El khatak es una danza religiosa inspirada por el dios Radha-Krishna, que es un dios con mucho pelo rizado y llegó un momento en que yo no pude tener una cabeza llena de rizos y me afeite el pelo. Y la reacción por parte de los tradicionalistas fue fortisima. Cuando yo tenía pelo decían:  ¡ah esta haciendo khatak!, y cuando no tenía pelo, decían “eso ya no es khatak”, aunque bailaba igual. Es como si tener o no tener pelo decidiera el que bailes o no khatak, lo cual a mi me frustraba tremendamente. El khatak y el flamenco tienen que cambiar y cambiarán, porque la gente que llegue procedente de otras culturas a estas danzas aportará su propia cultura y eso los enriquecerá. Bailo khatak con mi propia voz igual que Israel emplea la suya para el flamenco.

¿Cómo sentís que ha sido tratado vuestro trabajo entre los círculos más ortodoxos?

Israel Galván : He tenido varias épocas. Yo bailaba como me enseñó mi padre y mi madre, siguiendo el estilo de Farruco, y luego aprendí de Mario Maya y para abrirme camino, participé en concursos de flamenco clásico, que era lo que el jurado quería ver. El flamenco va cambiando y los que se tienen como puros son los más impuros, por ejemplo Carmen Amaya que es un símbolo para los puristas, no lo es, nadie antes ha bailado como ella. Ella cambió el baile al igual que Farruco. Rompieron con lo que había. Cuando comencé a montar mis propios espectáculos el cuerpo me pidió un cambio, hice lo que quería, pasé por un desierto porque los flamencos decían que lo mío no era flamenco y la gente de danza tampoco lo reconocía como tal, hasta que con los años me he ido encontrando buscando mi propia forma de bailar.

¿Después de las actuaciones en Madrid dónde llevaréis Torobaka? ¿Es el principio de más colaboraciones entre Israel Galván y Akram Khan?

Akram khan: Ahora nos vamos unas semanas de vacaciones y después continuaremos la gira tras el verano por Dresde, Barcelona, donde estoy entusiasmado por presentar Torobaka y también iremos a la India. He tenido ocasión de bailar allí, pero quiero ir con Israel para ver como reciben esta contaminación del khatak por el flamenco. Esto es el principio de un diálogo y el aprendizaje va a continuar, un año después yo creo que si volvemos a Madrid la obra será distinta, es nuestro hijo, como decía Israel, y se irá desarrollando y creciendo.

Israel Galván: ¿Irá tu maestro de khatak? ¿Le has invitado a que nos vea?

Akran khan: No estoy seguro, aunque me encantaría, es importante que vean lo que es posible con diferentes interpretaciones y lo que otras danzas e influencias pueden hacer por el khatak .

Israel Galván: Me van a matar en la India por contaminar en khatak. Mi mujer dice que Akram es más flamenco que yo. A algunos flamencos les gustará más él, y dirán “este si que baila flamenco y no tu” (Risas).

Akram Khan: ¡Ya dije que era muy divertido!

El khatak se basa en el cuenta cuentos ¿Hay en este espectáculo una historia o hilo conductor?

Akram Khan: Es como lo describía Peter Brook: un olor, un algo, una especie se semillas, lo que nosotros hicimos fue reunir y sembrar muchas semillas sin comprometernos a nada. Al principio no teníamos una historia, un cuento como tal. Era una especie de Babel, muchos lenguajes, muchos pequeños relatos que estaban conectados a través de nuestros cuerpos. Para Israel es muy importante Gandhi y el comenta que la violencia pasiva , la quietud hay veces que puede ser mucho más fuerte que la violencia física. Otra de esas semillas fueron Don Quijote y Sancho Panza. Este viaje está basado en la energía y en esta generación actual lo importante son las ideas. Las ideas son más importantes que la realización de las ideas. La inteligencia es más importante que ser sabio. Lo que hacemos nosotros es incorporar las ideas y si hay una historia es que hay dos personas que están danzando juntas. En Torobaka investigamos el movimiento.

Israel Galván: También nos influyó la imagen de Don Tancredo que se pintaba del color del albero y se quedaba quieto entonces el toro no lo veía, y uní la simbología de don Tancredo con Gandhi.

 Vídeo promoción de Torobaka

Más información

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Web Akram Khan

Todas las fotos realizadas por Ikary Perera Blanco (Pásalo, Agencia de Comunicación Social) para Caras de la Información. Excepto la galería 2, propiedad de Israel Galván y Akram Khan.

 

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Carlota Salgado dice:

    ¡no me enteré de este espectáculo! Espero que vuelvan a Madrid para poder verlos. ¡Vaya par de genios! Y la entrevista me encantó. Felicidades Isabel!!!!

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