Ainhoa Sánchez

“No existe nada más bonito que hacer lo que uno ama: bailar por los aires”

Ainhoa Sánchez baila sobre las alas de un biplano surcando el cielo.  Es la primera y única wingwalker española, el arte de hacer piruetas y acrobacias en el ala de un avión, a 600 metros de altura y 240 kilómetros por hora. “El wingwalking es puro arte en movimiento” nos cuenta Ainhoa Sánchez. Ahora la wingwalker busca patrocinadores para crear el primer equipo de wingwalkers de la historia aeronáutica en España apoyada por la Fundación Infante Orleans. “Necesitamos el respaldo de una o varias marcas/empresas que quieran apoyarlo”, dice esta bailarina que sueña con poder realizar una exhibición en España anclada en lo alto del espectacular  Boeing Stearman A75 que pilota su compañero, Mike Dentith.  El wingwalker sólo está regulado en seis países y Ainhoa está intentando que se haga en España porque uno de sus sueños es lograr poder mostrar en los cielos nacionales esa experiencia que cambió el rumbo de su vida.  “Un wingwalker se forma mediante un mentor que decide apoyarlo porque considera que es el candidato ideal. No hay escuelas, libros, ni academias al uso para aprenderlo. Es una actividad que se aprende de padres a hijos, una profesión de las más raras. El piloto es el que decide quien vuela en sus alas” afirma esta acróbata de los cielos.

 ¿Qué es un wingwalker?

 Un wingwalker es un tipo de acróbata que va situado fuera de la cabina de un biplano mientras el piloto vuela el avión de determinadas maneras, completando una rutina establecida. Puede ser acrobática, en “utility” (vuelo recto) o ambos tipos.

 ¿Cuándo conoces el wingwalking?

 Las primeras imágenes de wingwalking actual, las vi en Internet sobre el 2007. En alguna película antigua también me suena haber visto algo. Antes no tenía conocimiento que esto existiera.

 ¿Cuándo te interesaste por esta práctica? 

 En el año 2011, como cada año, diseñé el calendario corporativo del 2012, para la empresa para la que trabajo, Ingeniería Semasa. Elegí como tema una mezcla de todo aquello que me apasionara: el circo, la danza y los aviones clásicos. Era un tema que todavía no había tocado y tenía ganas de ver que saldría de aquello. Tengo una mente creativa e inquieta y deseaba ver como la aviación podía ser de esta misma manera plasmada en un calendario. Aunque ya sabía de la existencia de los circos aéreos desde hacía algunos años, hacer  “2012, The  Wingwalking Calendar” marcó la diferencia. Buscando material gráfico, encontré unas fotos increíbles de una wingwalker en California vestida con unas zapatillas de ballet y un tutú. Ella era Margaret Stivers. Contacté con ella para pedirle el permiso del uso. Conectamos perfectamente desde el principio, éramos muy similares. Con el tiempo se convirtió en mi mentora e instructora “online”. Ella me inspiró a bailar encima de las alas de un biplano y yo quería seguir sus pasos.

¿Cómo empiezas a hacer wingwalking?

Una vez publicado el calendario, le envié algunas copias a Margi y le encantaron.  Decidí que era hora de experimentar todo lo que había en mi calendario y le pregunté donde podría probar el wingwalking. Experimentar las aventuras de los aeronautas del pasado era un reto e inspiración para mi. Ella me indicó que en el Reino Unido era posible dar un paseo en las alas de un avión. Me dio buenas referencias de uno de los dos sitios que ofrecen este tipo de actividades. Mike Dentith era el propietario y piloto de una de ellas y finalmente contacté con él para reservar un vuelo. En mayo del 2013 me fui de vacaciones a Inglaterra y me di un paseo en las alas de la Boeing Stearman de Mike. ¡¡¡Aquello fue increíble y me cambió la vida!!!….tanto tiempo visualizando como sería y me pareció como si lo hubiera hecho toda la vida, fue natural. Fui buscando una experiencia pero volví a España con algo más: ¡un puesto en las alas!. Mike me ofreció unirme a su empresa para hacer un festival aéreo en Irlanda del Norte. Acepté con gran entusiasmo. Ese tipo de ofertas no pueden rechazarse. Recuerdo que me pasé una hora de reloj soltando lágrimas de alegría en casa de la emoción, no podía creerme que me ofreciera un trabajo. Eso sólo pasa una vez en la vida. En agosto de ese mismo año y previamente después de haber recibido un curso de formación de wingwalker con la gran Helen Tempest, con más de veinticinco años de experiencia en las alas, debuté junto a los Red Arrows en la localidad de Portrush. Aquello fue la experiencia  que cambió mi rumbo.

 ¿Soñabas con volar?

 Antes no, porque desconocía que esto fuera posible hacerlo en la época actual. Pensaba que eso eran actividades aeronáuticas del pasado. Ahora si sueño…es más, no duermo con sólo pensar en poderlo hacer en España.

Es una disciplina muy poco conocida aquí, de hecho eres la única  española que lo practica. ¿Cómo se forma un wingwalker?

 Esta actividad no se conoce en España porque no tenemos antecedentes históricos. De hecho lo estamos introduciendo desde cero. El apoyo de todos los medios de comunicación es fundamental para difundir la actividad.Un wingwalker se forma mediante un mentor que decide apoyarlo porque considera que es el candidato ideal. No hay escuelas, libros, ni academias al uso para aprenderlo. Es una actividad que se aprende de padres a hijos, una profesión de las más raras. El piloto es el que decide quien vuela en sus alas. El wingwalker tiene que tener una base deportiva o artística antes de subirse a las alas y sobre todo tener mucha pasión por lo que hace.

¿Cuántas horas entrenas?

La parte específica de ensayo estático en el hangar y de vuelo, desgraciadamente en España no puedo entrenar porque no tengo avión. Creo escenarios similares. En cuanto algún patrocinador decida apoyar nuestro proyecto de creación del primer equipo de wingwalking español, podré volar aquí. De momento, sólo puedo hacerlo cuando mi piloto me avisa para volar en algún festival en el Reino Unido, y eso sólo pasa en verano. El resto del tiempo me mantengo en forma yendo varias veces por semana a danza clásica, pilates y circo. Es España decido y entreno los trucos que haré cada temporada de vuelo.

 ¿Dónde haces las exhibiciones?

 Mi debut fue en el NI International Airshow en Portrush, una localidad en un entorno idílico en el Norte de Irlanda, en el verano del 2013. El año pasado volé en Gloucestershire en julio, para recaudar fondos para una ONG llamada Fly2Help, donde trabaja mi instructora Helen Tempest.

 Háblanos de Margaret Stivers tu mentora

Margi es una mujer increíble con un corazón de oro. La respeto muchísimo. Ella fue la primera persona que me enseñó a ser wingwalker. Me abrió sus puertas. Es piloto y wingwalker y lleva más de veinticinco años con la profesión. Además también es una excelente pintora y hace ballet como yo. Con su compañía “Silver Wings Wingwalking”, ha hecho infinidad de espectáculos aéreos, para la industria del cine y la televisión. El año pasado decidió bajarse de las alas porque su piloto, que es también su marido, Hartley, cumplió 70 años y volar con otro piloto le suponía tener que viajar lejos. Supongo que él querría dedicarse a cosas más tranquilas. Margi me enseñó y me sigue enseñando muchas cosas. He aprendido de ella desde la manera correcta de pisar los planos del avión hasta como hacer un traje de vuelo, que son cosas que no se venden en las tiendas. Hay que buscarse la vida un poco. Margi me dijo el año pasado que le ha llegado el momento de bajarse de las alas y ha pasado su legado a otras generaciones más jóvenes como la mía. Aunque ella dice que uno nunca deja de volar porque es lo que le da la vida. Todavía no nos conocemos en persona y es algo pendiente que quiero hacer pronto.

 ¿Cómo es esta disciplina en otros países?

 Actualmente se practica en seis países en todo el mundo. Brasil, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Suecia y Alemania. Creo que en Francia también hubo algo. Cada wingwalker/equipo tiene su propio estilo. En Suecia juegan con la pirotecnia y suelen ir entre dos y tres wingwalkers en el avión. En Inglaterra existe la única formación en el mundo de cuatro aviones, “Breitling”. En Estados Unidos son muy espectaculares con sus trucos. Brasil está también buscando patrocinador como nosotros, así que no pueden volar tampoco.

 He leído que estás intentando que se legisle para que se autorice esta práctica en España y que quieres crear el primer equipo acrobático aquí.

 En España no tenemos precedentes históricos. Lo estoy introduciendo como nueva actividad aeronáutica en un proyecto pionero junto a la Fundación Infante de Orleans (FIO), una magnífica colección de aviones históricos en vuelo, situado en el aeropuerto de Cuatro Vientos, (Madrid). En diciembre de 2013, acudí a ellos para proponerles la nueva actividad y aceptaron encantados. Enriquecerá más sus exhibiciones mensuales. Cuentan con más de veinticinco años de experiencia y con más de cuarenta aeronaves. La FIO, está formada por un grupo de grandes profesionales totalmente implicados en la causa, defensores y amantes de la aviación española. Los admiro mucho porque han conseguido algo increíble. Recomiendo a la gente que se haga socia de la FIO para preservarla. Por una pequeña cantidad pueden hacer algo muy grande. Todos los domingos principios de mes hacen una exhibición aérea.  Para más información pueden ir a la web de la fundación www.fio.es.

 En agosto volarás con Mike Dentith. Cuéntanos ese proyecto.

 El festival se llama “Little Gransden Air & Car Show”. Será en 30 de agosto en la localidad de Gransden, en el condado de Cambridge. Se recaudarán fondos para la ONG de la BBC, Children In Need. Habrá exposición de coches clásicos, más de cuatro horas de espectáculo aéreo, numerosas atracciones, mercadillo artesano. Todo en un entorno pensado para las familias en un enclave precioso. Estrenaré traje de vuelo nuevo y si la meteo lo permite, intentaremos nuevos trucos en el aire.

 Qué sensaciones experimentas estando allá arriba?

Es un entorno muy hostil, pero acabas normalizando la presión que ejerce el aire sobre tu cuerpo. Acabas enganchándote a esa sensación. Me siento libre como un pájaro volando, es como estar enamorado a lo bestia, tu cuerpo segrega mucha adrenalina. Es pura felicidad.  Me siento muy satisfecha al lograr cada truco con gran esfuerzo y muchas horas de entrenamiento y planificación. Me convierto en parte del avión. Soy una prolongación artística de la estructura. Estar en contacto con cada parte del biplano es muy especial. Sentir como mi corva presiona el borde de ataque,  forrado con tela y mi empeine se sujeta contra la diagonal, el olor a antiguo de todo, como se quema el combustible y el aceite y acaba impregnado en la ropa de vuelo, el sonido tan especial del motor, no se puede explicar con palabras. Saber que esto se hacía casi cien años es una pasada. El wingwalking es puro arte en movimiento controlado por un piloto en que confías al 100% y sólo con mirarle ya sabes lo que piensa. No tenemos auriculares, nos comunicamos con las manos y con nuestra intuición. Es un trabajo en equipo. Somos una pareja de baile en el cielo donde las butacas están abajo y el escenario a varios cientos de metros de la tierra. Mike, mi piloto, tiene mucha responsabilidad, toda, y casi nunca se habla de los pilotos porque es la parte menos visible. Quiero recalcar su grandísimo trabajo. Que el piloto haga o no un buen trabajo va a depender del resultado de los trucos del wingwalker. El piloto tiene que pilotar para dos, no para uno, y eso no es fácil. Algunos se olvidan que tienen a alguien ahí arriba.

 ¿Cuáles son tus sueños?

 El más inmediato sería encontrar un patrocinador pronto que haga posible el proyecto y para poder hacer wingwalking en España y que esa actividad se añada al elenco de disciplinas aeronáuticas. Restaurar nuestro biplano “Boeing Stearman” situado en Cuatro Vientos para poder volar con un piloto español junto a la Fundación Infante de Orleans.

 ¿Qué proyectos tienes?

 Continuar promocionando el wingwalking en España y que otras generaciones se interesaran por esta peculiar actividad. Seguir volando y aprendiendo. Conocer a mi mentora y a todos los wingwalkers y personas que me han ayudado desde fuera de nuestro país.

Me encantaría poder hacer un museo de wingwalking en Madrid.

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Todas las fotos cedidas a Caras de la Información por Ainhoa Sánchez

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