Alejandra Jaime de María Magdalena

“Queda mucho amor y gente despierta en el mundo”

Alejandra Jaime, creadora de la firma María Magdalena, ha sorprendido con su primera colección “We are cattle” (“somos ganado”), cargada de ironía, donde nos pide, a los seres humanos, que dejemos de ser ganado, animales que acabarán fileteados en una cadena de supermercados. “Desempeñamos, nos cuenta, nuestro papel en esa cadena sin ni siquiera plantearnos para qué y por qué, tenemos el cerebro programado para actuar de forma mecánica”. En su colección nos grita “intentad vivir una vida acorde a vuestro “yo” real  si queréis ser felices”. La diseñadora onubense, afincada en Sevilla, afirma haber necesitado siempre contar lo que pasa por su cabeza. Desde muy pequeña escribe poesía y declara tenerle demasiado respeto y amor a la escritura. ¡Tanto! que de momento se ha decantado por narrar a través de la moda. Un camino que le permite construir su propia percepción de las cosas y mostrar su mirada.

A pesar de tu gusto por la creación tu primer deseo fue estudiar derecho, una carrera que luego descartaste. ¿Qué te llevó a dirigir tus miras al diseño de moda?

En realidad no fue un deseo, más bien fue el camino “que debía escoger”. Era la época del auge de las “carreras con salida”, cuando creíamos que ciertas profesiones aseguraban un futuro de estabilidad económica. Se equivocaron asesorándome y yo tenía 18 años. Con esa edad no sabes nada, porque ya se ha encargado el sistema educativo y la sociedad de enseñarte a no pensar desde la infancia. Igualmente escogí moda sin tenerlo demasiado claro, únicamente atendiendo a mi gusto por la estética desde pequeña. En los 90 fue el momento más boyante de Sybilla y Moschino y eso creo que me influyó. Después, cursando la carrera entendí que era lo mío.

Eres una enamorada de la literatura; ¿Crees que ese amor se traduce en tu forma de crear moda? 

Escribo algo parecido a la poesía desde que tengo uso de razón,y de pequeña leía muchísimo. Es una forma de expresión que respeto y amo profundamente, seguro por encima de otras formas artísticas. Necesito contar lo que pasa por mi cabeza y lo hago a través de la moda porque no le tengo tanto respeto y acepto dentro de ella cierto grado de mediocridad.

¿Qué inquietudes te permite explorar el diseño?

El diseño es maravilloso. Te puede llevar a la disciplina que quieras ir, porque todo puede estar relacionado con él. Al final es una forma de construir tu propia percepción de las cosas, así que sólo depende de hacia dónde quieres dirigir tu mirada y de qué forma. La música, los sentimientos, las cuestiones sociales, un cuadro, una época histórica, la psicología emocional, un libro. Cualquier cosa que tenga un efecto en mí puede acabar siendo objeto de estudio para una colección.

Hablamos de ‘WE ARE CATTLE’ una colección que defines como descarada, sarcástica y divertida, que toma recursos como el simbolismo, la exageración y la ironía. ¿Qué tejidos y materiales cuentan la historia de “WE ARE CATTLE”?

El muflón es el protagonista, pero también he usado hidrófugo de poliéster, raso, tejido de algodón, de lycra, polipiel, pelo sintético, etc.

¿Qué historia cuenta la colección?

La colección es el resumen de ese cambio de rumbo que vino de la mano de abandonar mis estudios de derecho y empezar moda. Con ella, le pido a los demás que dejen de ser el pobre animal que nace para ser tratado como un producto que acabará fileteado en una cadena de supermercados. Hago esa metáfora porque muchas veces nuestro papel social no se diferencia tanto del de esos cerdos. Les estoy diciendo: hay que intentar vivir una vida acorde a vuestro “yo” real, porque es en el único lugar donde encontraréis la felicidad. Y lo sé por mi experiencia. Mírate, escúchate y piensa que quieres ser. Hago un tratamiento irónico del tema porque me incluyo aún en ese saco. Además, quería producir toda serie de sensaciones con la colección, no quería que se me durmiera nadie al verla. Quería transmitir superficialidad, crudeza, verdad y felicidad todo junto. Hago referencia a internet, a las redes sociales, a las nuevas tecnologías advirtiendo del gran peligro que conlleva un mal uso de ellas. También estoy denunciando las formas del sistema, por supuesto. El mundo sabe cómo ser mejor, pero no lo es porque el poder no lo permite, y encima culpa al ciudadano de a pie.

¿Cómo ha sido el camino hasta crear María Magdalena? 

Duro y divertido. He pasado por mil momentos de felicidad y otros en los que quería abandonar, imagino que igual que cualquiera que se plantee un reto. Ha sido una época de mucho cambio y muy beneficiosos para mí. Todo muy intenso, como yo soy. Estoy muy agradecida a mis padres y a mis amigos.

Has obtenido premios y reconocimiento por esta propuesta ¿Esto te ha ayudado a llegar al público?

 Si, claro. Desde el principio me ha ido bien y es gracias a que los profesionales de la moda han sabido apreciar mi trabajo, tanto los medios de comunicación como las personas que están detrás de plataformas como South Cádiz, Andalucía de moda y MBFWM. El público ha podido ver ese reconocimiento.

¿Qué es lo qué más te gusta de la moda?

Lo que más me gusta es el trabajo en mi estudio, el momento de desarrollar una idea. Me permite sentirme muy conectada a mi. Y también la posibilidad de contarle a los demás mi punto de vista.

¿Te interesa la moda ética y sostenible?

Si. De hecho en mi colección “WE ARE CATTLE” he colaborado parcialmente con Ochienna, que es un proyecto de la Fundación Don Bosco con localización en el polígono Sur de Sevilla, y que ayuda a mujeres en peligro de exclusión laboral, además de hacer una labor de sensibilización enorme. La moda desgraciadamente es de los sectores que más explota a personas alrededor de todo el mundo. Me gustaría algún día comprar ropa de grandes cadenas que no esté hecha por manos de gente que sufre y que trabaja en condiciones indignas. Ellos sí que pueden hacer grandes cosas por las personas.

Acabas de lanzar tu primer Fashion Film con la intención de provocar una reflexión ¿Vivimos en una cadena de montaje?

Sin ninguna duda, sí. Y vivir en una cadena de montaje no es malo. Quiero decir, necesitamos cooperación para crecer. Lo que es repugnante y absurdo son los fines que nos mueven a organizarnos y lo engañados que vivimos. Desempeñamos nuestro papel en esa cadena sin ni siquiera plantearnos para qué y por qué, tenemos el cerebro programado para actuar de forma mecánica. En el mundo hay información y recursos para asegurarle una felicidad real a las próximas generaciones y desterrar el ego. Pero al poder no le da la gana. Aún así, queda mucho amor en el mundo y gente despierta.

¿Qué proyectos tienes?

Estoy trabajando en nueva colección.

Puedes adelantarnos algo…

Intentaré no aburrir. Es importante para mí contar algo nuevo y fresco.

Más información 

Web

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Twitter@MAGDALENADESIGN

We Are Cattle – A Fashion Film by Maria Magdalena

Todas las fotos cedidas a Caras de la Información por Alejandra Jaime, María Magdalena

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