Susana Nakatani

Susana Nakatani es una de las diseñadoras más interesantes de la moda sostenible europea.

Ha viajado por todo el mundo enseñando idiomas y finalmente, en Suecia, decidió escuchar su autentica vocación por la costura y estudiar diseño, confección y comercio. En Malmö creó su marca de moda sostenible utilizando materiales reciclados y restos textiles para sus prendas. Susana Nakatani es una firma slow que propone una vuelta a las raíces: producir menos pero mejor, calidad en vez de cantidad. Susana Nakatani se inspira en la costura tradicional, estableciendo un equilibrio natural entre pasado y futuro, artesanía e innovación. La diseñadora salmantina forma parte, además, de la plataforma Slow Fashion World una iniciativa internacional que difunde y promociona la moda producida bajo criterios respetuosos con el medio ambiente y los derechos laborales. 

¿Cuándo se encendió tu talento para el diseño textil? ¿Siempre quisiste ser diseñadora?

Siempre quise ser diseñadora pero tardé en darme cuenta. Todo empezó de pequeña. Viniendo de familia humilde, mi madre nos hacía la ropa a mis hermanos y a mi así que cuando cosía, yo cosía a su lado para mis muñecas. Siempre fue mi pasión pero cuando llegó el momento de ir a la universidad me decanté por algo más académico pensando que eso me proporcionaría un futuro más estable. Comencé a viajar y a trabajar en diferentes países: Suiza, Francia, Alemania, Marruecos… Durante esos años la costura fue un simple hobby hasta que llegué a Suecia en 2009. Allí me di cuenta de que la moda era mi pasión. Así que en dos años le di la vuelta a mi vida. Estudie diseño, confección y comercio y tomé un curso de administración de empresas. Trabajé para otros diseñadores y sastres, como profesora de textil en un colegio y para varias empresas textiles hasta que en 2015 nació Susana Nakatani.

  ¿Qué te han aportado los distintos países donde has vivido a tu carrera como creadora de moda?

En cada país o ciudad en la que he vivido lo hice el tiempo suficiente como para echar raíces así que, lo quiera o no, forman parte de mí. Mis viajes y mi contacto con diferentes culturas me ha abierto la mente y son fuente de inspiración constante. Me apasionan los textiles tradicionales y los trajes típicos. Curiosamente, todas esas influencias han hecho al mismo tiempo que mi estilo personal sea más marcado dejando la influencia de otras culturas en un segundo plano, relegado a detalles sutiles. Aunque mis prendas parezcan sobrias, siempre hay algo de alguno de los sitios en los que he vivido. Quizá la influencia más fuerte que se puede apreciar es el minimalismo sueco y la elegancia intemporal parisina (son los países en los que he vivido más tiempo).

     ¿Cómo ha evolucionado tu firma Nakatani desde 2015, año en la que la creaste?

Se puede decir que mi firma es todavía un bebé, está creciendo despacio pero de forma sana. Me gusta hacer las cosas con calma y asegurarme de que permanezco fiel a mis principios y a la gente con la que trabajo. Quizá el mayor cambio haya sido que originariamente hacia corbatas y camisas para hombre pero ahora mismo me he centrado en la moda para mujer. En este sentido estoy muy contenta de la línea de ropa que acabo de crear exclusivamente para la tienda The Circular Project en Madrid, todo hecho con lana de Béjar, Salamanca.

      ¿Desde el principio tenías claro que la tuya sería una marca amable con el medio ambiente?

Sin lugar a dudas aunque me llevó algún tiempo etiquetarme como sostenible porque para mí era la forma natural y normal de hacer moda, no creí que tenía que ser algo que tuviera que destacar. Después de trabajar en varias empresas textiles convencionales tuve muy claro como no quería hacer las cosas: super producción, agresividad, abuso de los trabajadores y empresas textiles etc. Estoy haciendo las cosas al contrario de lo que aprendí.

     ¿Cómo ves la evolución de la moda sostenible en España viniendo de trabajar en un país como Suecia?

Aquí las cosas están varios escalones por debajo comparado con Suecia pero desde luego hay una industria sostenible muy fuerte que está cambiando las cosas a un ritmo increíble. España es un país con un sector de la moda muy fuerte y creo que podríamos convertirnos en un referente en cuanto a moda sostenible pero tenemos que tener claro que para ello debemos colaborar. La unión hace la fuerza. Además institucionalmente las cosas tienen que cambiar en cuanto  a educación y legislación y también facilitando la creación y desarrollo de pequeñas empresas, en lo que por desgracia España aún está muy por detrás. La diversificación es muy importante en cualquier sociedad para asegurar un desarrollo económico sostenible y equitativo a largo plazo. Hay países como Suecia que lo han comprendido muy bien y donde emprender es muy fácil, buena prueba es de ello es Nakatani. Es mejor tener muchas pequeñas empresas locales a tener solamente una que monopolice el mercado, explote a sus empleados y super-produzca exteriormente. Es el principio básico de para una comunidad sostenible: dar y tomar a partes iguales, equidad.

  Afirmas que la moda sostenible no es una nueva tendencia, sino la vuelta a una industria de la moda respetuosa con nuestra sociedad y nuestro medio ambiente.  

Para mi desde luego la innovación está en la vuelta a las raíces, producir menos pero mejor, calidad en vez de cantidad. Es como me crié hace 30 años. Esa es mi forma de trabajar y mi aportación: producción limitada, ropa hecha a medida, reparación de prendas, apoyo a pequeñas empresas.

    ¿Cómo es el proceso de creación de tus diseños?

¿Dónde se fabrican? ¿Qué materiales te gusta emplear?

Mi proceso de creación es muy artesanal. Trabajo como las modistas  de antaño aunque siempre tengo un ojo puesto en las nuevas tecnologías. Tanto el diseño, patrones y confección se hace a mano. En cuanto a materiales, me encanta utilizar las telas que nadie quiere. Creo que esto es fruto de cuando cosía para mis muñecas; siempre rebuscaba retales, botones o cintas, cualquier resto de algo por casa para crear los modelos de mis muñecas. Con el tiempo, esa forma de crear se ha convertido en parte de mí. Trabajo mucho con los desechos de fábricas textiles ( telas con taras, excesos de stock, telas con fallos de color etc..) y aprovecho al máximo los recursos que pueda tener en mi taller o rescatar: botones y cremalleras usados, trocitos de tela de otros proyectos etc.. En cuanto a materiales, adoro la lana. La lana es mi material fetiche, para conseguirla trabajo con una pequeña empresa familiar de Béjar que produce a baja escala tejidos de lana de gran calidad. Siempre que puedo trabajo con empresas de Salamanca y cuando esto no es posible recurro a empresas Europeas. Soy una fuerte defensora del “Made in Europe”. En cuanto al diseño, trabajo de forma orgánica, por lo general dejo que los materiales me inspiren y me permito alejarme del concepto original o el diseño que tenía en mente si de repente en el proceso me surge algo diferente. Para mí es un proceso “vivo”.

       Además viajas mucho a Estados Unidos ¿Cómo se reciben tus diseños allí?

Mi forma de trabajar al otro lado del océano es muy diferente. Mi marido trabaja en la industria del cine así que la mayor parte de lo que hago son encargos a medida para amigos que trabajan en el cine. Al otro quizá lo que más les llama la atención no es tanto el hecho de ser una empresa sostenible ( aunque si les llama la atención que utilice los restos de fábricas textiles) sino la sobriedad y feminidad de mis prendas. En EEUU la moda está hiper sexualizada así que supongo que en cierto modo mi estilo puede ser un soplo de aire fresco.

   ¿Qué proyectos tienes?

Ahora mismo estoy trabajando en un vestido inspirado en el traje tradicional de Laos utilizando telas tradicionales de ese país. Es un encargo para Mattie Do, directora de cine, una mujer excepcional, con mucho talento. Ella es pionera del cine en Laos. En general este año se presenta muy interesante. El objetivo es dejar la venta online en un segundo plano y estar presente en más tiendas físicas de moda sostenible. Gracias a la plataforma Slow Fashion World de la que soy embajadora, seguiré creando más piezas para la tienda de The circular Project en Madrid ( este es un proyecto que me fascina) y espero además poder expandir y estar presente en tiendas de otros países.

     ¿Que aprendizaje te proporciona este proyecto?

Para mi cada proyecto es una nueva lección. Mi colaboración con Slow Fashion World y The circular Project está siendo quizá el proyecto del que más estoy aprendiendo. Me está ayudando a trabajar de una forma más colaborativa, a aprender otras formas de creación sostenible a través del contacto con diferentes creadores y además me está ayudando a conocer mejor mi negocio y mi propio potencial.

Más información sobre Susana Nakatani

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Twitter@SusanaNakatani

Slow Fashion World

Todas las fotos cedidas a Caras de la Información por Susana Nakatani

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