Fundación Tony Manero

Regresa a los escenarios la Fundación Tony Manero para presentar su nuevo trabajo discográfico Lugares Comunes. La banda pionera de la música disco-funk en España está de gira,  tras cumplir veinte años de trayectoria, para ofrecer al público este nuevo disco “más intimo, lleno de belleza, ritmo y sensibilidad, en el que lejos de acomodarse, la banda da un paso más en su constante evolución en la búsqueda de un lenguaje propio dentro de la escena negra nacional”. Los Manero se han reunido de nuevo para grabar unas composiciones más maduras y acordes con el momento vital en el que se encuentran sus componentes. Lugares Comunes es una experiencia única, una fusión caliente de ritmo y sensibilidad, de baile y belleza, de amor y humor, de nostalgia y proyección hacia el futuro.  Este sábado 12 de mayo podremos verles y escucharles en las Fiestas de San Isidro en Madrid.  Hablamos con Lalo López, Miguelito Superstar y Paquito Sex Machine tres de los componentes de la Fundación Tony Manero.

Acabáis de lanzar vuestro nuevo disco “Lugares Comunes” un disco que fusiona ritmo y sensibilidad ¿Qué nos encontraremos en este trabajo?

Estamos de gira con Lugares Comunes y nos sentimos muy ilusionados.  Sacar un nuevo niño o niña al mundo es un placer, y más cuando para nosotros este disco es distinto a los demás en el que hemos  intentado crear algo diferente,  unas canciones más maduras y coherentes con el momento vital en el que nos encontramos. Queríamos hacer algo nuevo, después de 20 años de experiencia, ofrecer un disco  más introspectivo, más calmado y tranquilo, en el que hablamos de cosas importantes para nosotros, de personas cercanas y de esos lugares que tenemos en común con el resto de la gente, con nuestras familia, nuestros niños y mencionar a mucha gente importante para nosotros.   Un disco muy refrescante que creemos que refrescará un poco a la gente.

Habladme un poco de las canciones que integran “Lugares Comunes”

El disco es una colección de ocho canciones que se pueden degustar en la intimidad o bailar en los clubs.  Con un sonido que evoca el jazz-funk de los 70, pero con la pulsión rítmica de las producciones de la música negra actual, guiños al sonido acid-jazz de los noventa, y la personalidad propia de la banda. Una Fundación menos disco, pero más soul que habla de esos lugares a los que volvemos para sentirnos mejor o para encontrarnos a nosotros mismos.  Letras que expresan nuestro día a día de una manera tierna, llana y natural, buscando la proximidad y la complicidad con el oyente. Un disco escrito en primera persona que habla de las cosas importantes de la vida.

¿Cómo ha evolucionado vuestra manera de componer en estos 20 años de carrera musical?

Muchas de nuestras composiciones son obra de Miguelito Superstar, que ha sido el compositor habitual de la banda.  Hemos comprobado que las dinámicas de los grupos son misteriosas y el día a día te va marcando mucho. Hoy trabajamos mucho en base a un material precio que posteriormente crece en el estudio con las aportaciones de los demás que  enriquecen los temas. Al final esta forma de trabajo hace que las composiciones iniciales tomen  la personalidad del grupo.  Hace unos años grabamos un disco que se llama Pandilleros que era una banda sonora. Ese trabajo lo planteamos de  una manera distinta, cada uno compuso canciones  y sonó  diferente, fue un soplo de aire fresco. En Lugares Comunes al ser un disco más personal en lo lírico hemos tirado mas hacia ese rollo de que el compositor definiese mas la dirección de las canciones, pero buscando también que sonase de una manera distinta. ¡A ver que pasa en el siguiente!

¿Creéis que Lugares Comunes os atraerá nuevos fans?

Esperamos que así sea. Para nosotros es un proyecto muy nuevo, con un formato diferente de conciertos, con una banda más reducida, buscando una mayor cercanía con el público. Tenemos buenas expectativas. La idea es crear buen ambiente, que la gente baile y lo pase bien, pero además habrá una carga emotiva por el tipo de canciones del último disco que son más personales y nos tocan más de cerca.

¿Cuando echáis la vista atrás os sorprende vuestra larga trayectoria?

Nosotros siempre hemos hecho música para que la gente bailara. Tuvimos un hit en 2001 con una canción que se hizo muy famosa. Pero siempre nos hemos movido por nuestro mundo real.

Desde el principio habéis abordado proyectos personales a la vez que los de la banda

Cuando montamos Tony Manero cada uno venía de un grupo y una trayectoria personal y teníamos un circulo de amigos músicos con una misma idea de basar nuestro discurso artístico en la música negra. Siempre intentamos agrupar a este colectivo bajo un nombre que es Nación Funk y bajo ese paraguas dar salida a otros proyectos que fuesen surgiendo, como  Los Fulanos donde estaba el bajista de Fundación con otra gente, montamos Chocadelia  Internacional, Cardova, Shark o Disco Inferno que nos sirvieron para expresar otras ideas creativas y oxigenarnos.  Fundación siempre ha sido el árbol o el tronco central y todos estos grupos han ido desarrollándose bajo sus ramaje y cogiendo su propia personalidad.

¿Cómo ha cambiando el público y su interés por la música?

En nuestros inicios la sala de conciertos era el lugar de reunión donde la gente socializaba. El público las llenaba, no importaba mucho quien estaba tocando, era la sala que te gustaba, donde ponían el estilo de  música que preferías y allí te reunías con tus amigos y hacías la fiesta.  Hoy los hábitos de consumo  de música han cambiado. Ahora es la disco la que se ha convertido en ese lugar de reunión y de fiesta, y el público de las salas de música ha envejecido. Suena a discurso de viejo resentido, jajaja, porque sigue habiendo grupos que lo petan mucho entre la gente joven. En Cataluña hay grupos de mestizaje que reúnen a mucha gente joven. El paso a la era digital y las redes sociales afecta porque nuestro público no se ha encontrado con nosotros a través de esos medios, nuestro publico nos busca en los medios tradicionales y medios especializados. 

¿Qué expectativas tenéis con Lugares Comunes?

Siempre que grabamos un disco nuestra idea es hacer que las cosas se muevan, pasárnoslo bien, y disfrutar de la experiencia de grabarlo y de reunirnos.  Queremos que la gente retome el contacto con la banda, que se genere trabajo, que los medios nos presten atención para que luego los promotores se acuerden de nosotros y poder seguir subiéndonos a los escenarios. En ese sentido nos hemos vuelto muy prácticos. Con la reducción de ventas de discos,  de los conciertos y de las actuaciones en Fiestas Mayores planificamos nuestros pasos en función de cosas que tenemos. Nosotros trabajamos para que la gente se lo pase bien, porque nosotros ya lo hemos hecho grabando y los hacemos encina del escenario tocando. Nuestra esperanza es transmitir eso y conseguir que el publico sea feliz escuchándonos.   Al final lo que está clarísimo es que este es el trabajo que hemos escogido hacer y que queremos comernos el mundo, aunque después no te lo comas tanto. Sin esta ilusión no estaríamos aquí.

¿Qué os interesa del funk español actual

Hay proyectos muy interesantes. Nosotros hemos intentado o nos ha salido hacer este estilo con nuestro lenguaje habitual y hacerlo en castellano. Nos hemos ido pegando tortazos a nosotros mismos buscando siempre esa voz propia en lo musical. Ahora hay mucha gente haciendo música, porque todo el mundo con un ordenador puede hacer algo cojonudo.  Es un momento muy estimulante. Están  saliendo músicos muy bien formados que no tienen barreras de género. Gente con una formación de jazz clásico que como ha crecido escuchando hip hop es capaz de mezclar las dos cosas sumándole el rock y así se difuminan barreras y géneros.  Músicos  para la que todo es música y no tienen miedo a mezclar tanto a nivel nacional como internacional. Todo vale mientras sea bonito y las barreras se difuminan y esto creo que es muy interesante, muy enriquecedor. 

¿De hecho vosotros sois un grupo de fusión?

Nosotros hemos intentado abrirnos. Empezamos con esa mentalidad algo purista, cuando eramos jóvenes por eso podemos entenderla. En esa época decíamos  hacemos música disco y odiamos los sintetizadores y las cajas de ritmo y esto lo pensábamos cuando teníamos 20 años. A los 25 empezamos a darnos cuenta de que todo esto estaba muy bien y acabamos creando discos con cajas de ritmo y sintetizadores. Vas abriendo tu mente, pierdes un poco las manías.  Y los jóvenes músicos son en ese sentido muy valientes y nacen con la idea de fusión y creo que es superpositivo.  

Más información 

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Todas las fotos cedidas a Caras de la Información por la Fundación Tony Manero

 

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